Fiesta de Purim.

 


Mónica Maydez.

"Y el mandamiento de Ester confirmó estas celebraciones acerca de Purim,
y esto fue registrado en un libro".

La historia del pueblo judío, si bien ha estado llena de victorias y sucesos donde la conexión con D.os ha estado presente; también se llena de intentos de exterminio. En la biblia encontramos, justamente, el que para este artículo compete: en el siglo IV antes de la era cristiana, tiempos del rey Asuero, donde Haman  intentó exterminar al pueblo, obviamente fracasó. 

Haman era un conocido antisemita y primer ministro del imperio Persa. La historia se desarrolla en el Libro de Ester.

Aquella jovencita de belleza exaltada, hija de Mordejai y que el relato bíblico señala como “de hermosa figura y de buen parecer”, que fue proclamada reina de entre un grupo de doncellas reunidas por decreto real; ella fue quien agradó al rey y reinó en lugar de la reina Vasti. Cuando Ester llegó al rey, este la amó más que a todas las demás mujeres, por encontrarla hermosa y ella halló benevolencia en él.

 El conflicto se desarrolló porque Mordejai no se inclinaba ante Haman, ya que había declarado que era judío. Como se sabe, el pueblo solo se inclina ante D.os. Esto enfureció a Haman y pidió al rey que decretara la destrucción del pueblo que no cumplía con los mandatos del rey. Asuero escuchó y le permitió emitir el decreto.

Haman mandó construir una horca para colgar a Mordejai. Su odio contra los judíos era grande, tan grande que pidió el exterminio de todo el pueblo que se encontraba disperso en las tierras donde reinaba Asuero, desde la India hasta Etiopía. Ciento veintisiete provincias.

Ester, pidió estar a solas con el rey para declararle su origen, ella también era judía.

Nuestra heroína, la mujer que fue ante el rey sin ser llamada, sufrió el riesgo de perecer. Puso a su pueblo a ayunar por tres días sin comer ni beber y entonces lo hizo. En medio de un banquete que preparó para el rey y para el primer ministro, pidió a su esposo  fuera benevolente con su pueblo derogando el decreto que Haman había mandado a todo pueblo según su lengua.

El rey complació a la reina y se llenó de furia contra Haman. Fue entonces llevado a la horca, la misma que había mandado construir para ahorcar a Mordejai. Mas adelante, nos dice el relato, los diez hijos de Haman también fueron llevados a la horca en Susa. 

Este evento es recordado por el pueblo hasta nuestros días en la conocida fiesta de Purim los días 13 y 14 del mes de Adar. Este evento se festeja leyendo el libro de Ester y degustando dátiles rellenos de mazapán, rollo de semillas de Amapola, Oznei Haman, Naan Berenji, Oznei Haman de carne, Pudín de almendras, etc. 

La finalidad es recordar, tener siempre presente que el pueblo hebreo no ha podido ser destruido. Muchos lo han intentado y siguen existiendo movimientos neonazis que proclaman su exterminio. Siguen existiendo movimientos antijudíos y una tremenda discriminación hacía este pueblo.

Quizá quienes lo pretenden, no conoce la historia ni el respaldo que posee. El favor divino que conserva es interesante ya que jamás ha podido ser lacerado. Es un pueblo eterno porque sus inicios comienzan con el inicio del hombre, según el texto de la Tanaj.

La eternidad de los judíos se refleja en sus libros sagrados, en la herencia religiosa que han legado al mundo, tal como el cristianismo o el islam; de sus leyes se han basado algunas legislaciones civiles y penales, de la comida kosher se basan los especialistas para entender lo que hace bien o lo que hace mal al cuerpo; muchas historias se han basado en la biblia para difundir alguna enseñanza; la biblia hebrea provoca e incita a su estudio ya sea de escépticos o de creyentes. Miles de historias cuentan como aquellos hombres incrédulos se acercan a este libro sagrado para desacreditarlo y terminan arrodillados, creyendo en el D.os protagonista de este libro eterno.

  

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