Una mirada al Islam. 1/5. Origen.

 



Por: Mónica Maydez.


Primera parte: Origen.

Muchas noticias tergiversadas nos llegan sobre esta religión. Quizá tengan un ápice de cierto, quizá no. Lo que sé es que con la Tanaj en mano, (además de herramientas como la historia, el Corán, los hechos actuales, etc.) he podido concluir, con una serie de artículos, lo más relevante de esta religión de medio oriente, que si bien es cierto, nos queda muy lejos, la verdad es que su existencia es demasiado influyente en nuestros días, tanto por cuestiones políticas, como educativas, como sociales, etc. El Islam, la única religión que mata en nombre de su dios Alá. Es tan influyente que muchos escatólogos protestantes apuestan a que el AntiMashiaj saldrá justamente de esta religión.

Al final cada lector, y eso es lo interesante de estudiar a otros autores, generará sus propias conclusiones.

 El Islam (como religión) nació en el año 622 d. de C. Sus orígenes se remontan al relato bíblico; en el libro de Génesis, capítulo 25, donde se narra la descendencia de Ismael. Ahora, ¿de dónde surge Ismael?, bien, este personaje tan fiero, surge de la unión de Abraham con Agar, la sierva egipcia de Sara (capítulo 16 de Génesis) cuando Sara, al no poder concebir, le dice a Abraham que tome a su sierva porque pensaba que quizá tendría hijos de ella.

Resulta entonces que de la unión de la egipcia con el hebreo surge el árabe “Ismael”, hombre fiero cuya mano sería contra todos y la mano de todos contra él, y delante de sus hermanos habitaría. Sobre este hombre YHWH le prometió a Agar, cuando estaba en el desierto huyendo de su señora Sara, que multiplicaría tanto su descendencia que no podría ser contada a causa de la multitud.

Bien, la literatura bíblica nos dice que Ismael tuvo doce hijos, “doce príncipes” de sus respectivas tribus:

1    1.  Nebaiot
2.       Cedar
3.       Adbeel
4.       Mibsam
5.       Mishma
6.       Duma
7.       Massa
8.       Hadar
9.      Tema
10.        Jetur
11.     Nafis
12.  Cedema

¿No es una hermosa coincidencia que de Ismael hayan nacido doce príncipes, mientras que de Yacob hayan surgido las doce tribus de Israel?

Recordemos que Abraham fue un hombre noble y  amante de sus hijos; tanto amó y se preocupó por Ysaac como de Ismael. Le pidió a D.os que Ismael viviera delante de Él; a lo que D.os le respondió: “Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación”.
–Génesis 17:20.

Vemos que D.os le prometió a ambos, Agar y Abraham, que haría de su hijo una gran nación; esto se puede ver hoy reflejado por todos los árabes que existen y las tierras que ocupan (El mundo árabe, está formado por los países occidentales de Medio Oriente, específicamente a los de la península arábiga, y a las naciones del Magreb y el ;Cuerno de África) Y no solo consta de ello, su lengua, sus tradiciones y cultura, también son enormes, además consideremos que son un pueblo próspero en demasía, pues los hombres más ricos del mundo son parte de dicha nación. De Nebaiot y Cedar surgieron los árabes nómadas y pastores, así como los libres piratas del desierto.

“La nación rica, que mora sin cuidados, no tiene puertas ni barreras, vive sola”, hizo referencia de ellos el profeta Jeremías. 

 Y es que, según los registros históricos, estos árabes se convirtieron rápidamente en prolíferos comerciantes, poseyendo puestos y ciudades a lo largo del Mar Rojo. El pueblo se sedentarizó y comenzó a acumular riqueza. Muchos de ellos dejaron de ser nómadas para dedicarse al comercio establecido, donde vendían: Mirra Bálsamo Especias Oro. Ofrecían sus mercancías a Ammon, Moab, Edom y en los puertos fenicios. 

Es interesante resaltar que los árabes nómadas del desierto, aún existen, son llamados Beduinos y viven como en aquellos tiempos. Los más populares son los que habitan en el desierto de Omán, pero también habitan en los desiertos de Irán, Palestina, Siria, Arabia Saudita, Jordania, Irak e Israel. Antes de la constitución del Islam y, por ende, del profeta Mohammed, los árabes eran politeístas. Múltiples figuras sagradas fueron halladas en la Caaba, que es el santuario cubico de la Meca. Adoran, entre ellas, una divinidad suprema trascendente que moraba en los cielos y no tenía imagen. Los árabes, como todo pueblo, tuvieron influencias extranjeras: iraníes, bizantinas y judías; incluso tenían influencias cristianas de los grupos jacobitas y nestorianos. Sumemos a esto, la poderosa personalidad del profeta que valiéndose de la atmósfera profética de la arabia de los años 600, lograría una revolución religiosa considerando que los árabes podrían unirse a una sola creencia. 

Mohammed no pensó en crear un culto nuevo, lo que hizo fue predicar al único D.os verdadero que era el fundador de la Caaba: el D.os de Abraham. 

Así, Mohammed comenzó a anunciar una religión de práctica sencilla y que aseguraba la salvación después de la muerte mediante los pilares de la fe: orar, ayunar, dar limosna, peregrinar a la Meca y contribuir a la expansión de esta fe.  Esta “nueva” fe se popularizó con rapidez, ganando muchos adeptos y 1398 años después, sigue vigente y con más fuerza e influencia que nunca. 

Fuentes consultadas:

Tanaj (Biblia Hebrea)  
Cukar, A. Islam, La religión de Alá. (2015). Madrid. Letras Libres. (2010). 
Tierras Árabes. Recuperado de: https://www.letraslibres.com/mexico-espana/tierras-arabes

Comentarios

Entradas populares