Yael.

 



Una heroína hebrea.

 

Por: Mónica Maydez. 

Estamos ante una Heroína hebrea, aquella mujer fuerte y valiente que dio muerte a aquel que perseguía a los hijos de Israel: Sísrá (Sísara).

Yael aparece por primera vez en la Tanaj (Biblia hebrea) en el libro de Shoftim (Jueces) 4:9 a manera de profecía pronunciada por Dvorá (Debora). En el momento en que le dice a Barac que derrotarán a Sísrá más de él no será la gloria, esto porque JHWH entregará en mano de mujer a Sísrá.

Claro, no se menciona que se trata de Yael, sin embargo es algo que se revela versículos posteriores. Además no debemos dejar de lado que Dvorá era una profetisa y en esos tiempos ella juzgaba en Israel.

La historia de esta heroína hebrea, Yael, es maravillosa, momentánea y perpetua. Sucedió que los hijos de Israel clamaron a D-os porque temían a Sísrá quien contaba con novecientos carros de guerra. Estamos ante un hombre temible que había oprimido con violencia durante veinte años a los hijos de Israel. ¿Quién podría pensar que quien salvaría al pueblo de Israel sería una mujer?

Este es un claro ejemplo de que D.os también piensa en las mujeres y también les da un lugar importante, no las considera para que sea quienes laven los trastos o la ropa, en este caso es maravilloso entender que piensa en nosotras como heroínas, como guerreras, con fuerza y valentía.

Los que piensan en la mujer para lavar, planchar, cocinar, cuidar, etc. es el hombre.

Entonces, nos encontramos ante un D.os cuyo plan para acabar con el opresor violento del pueblo de Israel era que una mujer de Jaroset Goïm lo aniquilara.  Cuenta el relato que Barac persiguió los carros de guerra hasta dicho lugar y todo el ejército de Sísrá cayó a filo de espada, pero él, huyó a la tienda de Yael. Y aquí viene el clímax.

Sisrá venía huyendo de Barac, YHWH lo había quebrantado y él huía, entonces estaba cansado, asustado, agotado; así que cuando llega a la tienda de Yael ella le invita a pasar y además le dice que no tema. Él le pide agua, estaba agotado. Ella abre un odre de leche y se lo da a beber.  Él le pide que si alguien va y le pregunta si hay alguien ahí, ella diga que no. El contexto es que Sísrá ya estaba acostado y cubierto con una manta, después de beber la leche y de huir de Barac, cayó en un sueño profundo.

Por lo tanto, nuestra heroína toma una estaca y un martillo y sigilosamente acercándose a él, se la clava en la sien, traspasó su cráneo y la estaca se clavó en tierra.

Fue un acto valeroso, único. D.os liberó a su pueblo por medio de la mano de Yael y Dvorá lo profetizó. Dos mujeres llenas de poder y del amor a su pueblo y a su D.os.

¿Por qué D.os lo hizo de esta forma? ¿Por qué casi no se habla de esto en las congregaciones? ¿Para qué las mujeres no se enteren del poder que poseen? ¿Para qué no piensen que pueden hacer más allá que la limpieza? ¿Para qué no se crean más fuertes que los hombres?

Lo cierto es que cuando D.os engrandece a alguien es para algo. Tiene un propósito como todo lo que hace, como todo lo que planea. Si a YHWH le plació engrandecer a Yael es para que se le reconociera y a todas las mujeres a través de ella. Para que las mujeres conozcamos que no solo los hombres pueden derrotar físicamente a alguien, nosotras también podemos y esta es la muestra bíblica que nos alienta a hacerlo. Porque se empeñan en crear una ideología sobre la debilidad de las mujeres, pasando así la fortaleza a los hombres.

Siempre he pensado que las religiones son altamente misóginas, eso está más que demostrado. Nos compete a las mujeres escudriñar, en este caso, las Escrituras para comprender que el opresor de nosotras es el hombre, no D.os.

Este pasaje bíblico icónico, debería ser transmitido oralmente y recordado así como cuando David derrotó a Goliat con una piedra en medio de los ojos.

El capítulo 5 de Jueces es un cántico que Débora y Barac hacen para, entre otras cosas, reconocer y exaltar a Yael.

“Bendita sea Yael entre las mujeres, la mujer de Jeber el cineo. Sobre las mujeres moradoras en la tienda, sea ella bendita. Agua pidió; leche le dio ella. En regio vaso le trajo leche cuajada. Tendió la mano izquierda a la estaca y su mano derecha al martillo de obreros. Y con el martillo hirió a Sisrá, golpeándole la estaca contra la cabeza. Sí, se la perforó a través de la sien. A sus pies cayó y quedó tendido. A sus pies quedó tendido. Dónde cayó, allí mismo quedó muerto.” (5:24-27)

Atendamos ahora a esto: cuando Sísrá entra a la tienda de Yael le dice que si alguien pregunta si hay alguien ahí, ella diga que no. Pasa que cuando Barac llega a esa zona buscando a su rival, Yael va a su encuentro y le dice “Ven y te mostraré al hombre a quien buscas”.

Es decir, Yael no obedeció a Sísrá, no fue sumisa, no fue modosa, no fue cuidadosa, etc. Pensó y actuó por iniciativa propia.

Así nuestra heroína hebrea Yael.


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